Escapada 2

¡Llegamos! El calor es asfixiante, pero ante la perspectiva de vivir un día diferente nada importa.

Tuvimos suerte y pudimos llegar justo para comer en la que será nuestra residencia estos días.

Y ya una vez la tripa llena y tras haber acomodado nuestras cosas en la habitación salimos a disfrutar de un paseo.

¡Mi madre! Qué floja qué estoy, de llevar una vida totalmente sedentaria, en la que apenas hago 1200 pasos al día, voy y me hago 15950 de una sentada una tarde…. Los pies hechos fosfatina ¡imagínate!

Ahora, la responsabilidad es mía. Por presumida me puse unos zapatos “monos” pero nada apropiados para una caminata de esa envergadura… lo que tiene la ignorancia, jajaja.

Pero que me quiten lo bailado, pese al dolor ¡cómo estoy disfrutando!… y la escapada aún no ha terminado…

Deja un comentario