Escapada 6

Querer bonito trae estos detalles que llegan tan hondo, el colofón final de nuestra escapada era venir a ver el musical ¡Mamma Mía!, el super regalo que me hizo mi marido por mi cumpleaños y que no habíamos podido disfrutar hasta ahora.

Teniendo en cuenta que él no es fan de la música, que no le apasiona y que no lo compraría para si mismo, adquiere aún más valor, pero ¿saben que? ¡le encantó y lo disfrutó! Y yo lo hice doblemente.

Llegamos sin prisa y un buen rato antes del comienzo para disfrutar de los preliminares, sacarnos fotos, y comprarnos una bebida refrescante.

Cuando se acercaba el momento del comienzo entramos, y se reactivó mi modo niña, la que todo lo observa exprimiendo los detalles. Las flores, los decorados, las luces, el entrar del resto de asistentes, la amabilidad de las acomodadoras ¡tantas cosas y detalles!

¡Y empezó!

Me encantó, no tuvo desperdicio alguno, la puesta en escena, la música, las voces, las coreografías, el vestuario ¡todo!

Salimos de allí contentos y sonriendo, ¡gracias!

Teníamos ganas de comer, así que cenamos pausadamente, la calle era un hervidero de gente y eso que era casi la una y media de la madrugada, la ciudad no dormía, estaba muy viva, pero nosotros sí que estábamos cansados y pusimos rumbo a nuestra “guarida”

Ha sido una escapada maravillosa, llena de buenos momentos y, aunque con mis pies doloridos, nada enturbió nuestra aventura.

Si me has leído, espero que te haya gustado y que busques también momentos para hacer una escapada, no ha de ser lejos, solo que te saque de la rutina.

¡Hasta la próxima!

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